sábado, 13 de diciembre de 2008

PaVaNa_Mi confrontación con la docencia

Saludos integrantes del grupo 60
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- MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA –

Por el año de 1971, terminé los estudios de bachillerato en mi ciudad natal Tlaxcala, y como es sabido, en la mayoría de los casos de esa época, era difícil continuar con estudios profesionales la otra opción era dedicarse al trabajo; bajo estas condiciones, dolorosamente, opté por la segunda, puesto que mi proyecto de vida contemplaba estudiar una profesión y vivir del producto de la misma, durante 7 largos años entre los que formé una familia y me preparaba arduamente dentro de mi trabajo (operador de producción) en la empresa “Abbott Laboratories de México” en la que nos proporcionaban cursos de inglés para entender mejor el proceso productivo de la empresa que tiene su matriz en E.U.A; la idea de superación nunca me abandonó y al nacimiento próximo de mi segundo hijo, me decidí por intentar ingresar a la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

En septiembre de 1978 dio inicio mi preparación profesional en el entonces Departamento de Idiomas, en la carrera de Licenciado en Idiomas; el plan de estudios, no definía exactamente el perfil de egreso sin embargo contenía algunas materias que permitirían al egresado integrarse a la docencia lo que llenaba mis expectativas, por lo que considero que mi profesión de origen está acorde con mi trabajo actual.

Al concluir los estudios de licenciatura, el panorama era un tanto confuso, ya que en un principio quería incursionar dentro del sector servicios tales como: agencias de viajes, embajadas, guía de turistas, interprete o traductor y también en el sector educativo.

La búsqueda de empleo me lleva a llenar solicitudes en cuantos lugares de los citados anteriormente, me fue posible; el resultado fue que en septiembre de 1983 me contratan en el CETis no. 132 y en el CBTis no. 153 para cubrir interinatos.

Esta oportunidad que me brindó la DGETI llenó una de mis aspiraciones que tenía desde el término de mis estudios de secundaria que era la de ser Maestro ya que en ese entonces se podía ingresar a las escuelas normales, solo que mi padre (q.e.p.d.) no compartía la idea argumentando una serie de situaciones que en esos momentos sucedían, al concluir la preparatoria seguía con la firme decisión de convertirme en maestro y no tuve el consentimiento de mis padres.
El ser docente no se me dificulto debido a que realicé mi servicio social impartiendo cursos de inglés a trabajadores e hijos de trabajadores de algunas dependencias gubernamentales que realmente es ahí dónde inicio como docente.

He de reconocer que al inicio de mis clases en el sistema educativo, no fue del todo satisfactorio debido al desconocimiento de bastantes aspectos técnico – pedagógicos que no se abordaron dentro de la preparación profesional y que afortunadamente con la obligatoriedad de tomar cursos relacionados con la tecnología educativa (vigente por esos días) nos benefició a quienes se nos dio la oportunidad de ingresar a realizar una tarea que particularmente fue el alcanzar mi objetivo tan acariciado durante 15 años.

Lo que pienso de ser profesor, es que si se tuviera que dar una definición no lo podría hacer debido a que involucra toda una gama de actitudes, conocimientos, destrezas, metodologías, filosofías, enfoques, valores y además responsabilidades.

Sin embargo el ser profesor es lo mejor que le puede pasar a un ser humano ya que se tiene la oportunidad de interactuar con otras personas en primera instancia con los compañeros de trabajo: personal docente, directivo, de apoyo y con los alumnos con quienes tenemos el compromiso de: orientarlos, conducirlos, apoyarlos, compartir experiencias de vida y junto con ellos lograr que aprendan; cuando vamos palpando los logros de cada uno y de grupo se siente una satisfacción indescriptible que nos incita a continuar y a ver que lo poco o mucho que hemos hecho no es en balde y en los casos en que algunos no lo logran se siente rabia, impotencia y a veces frustración por que quiere decir que en algo fallamos, que algo pasamos por desapercibido y que necesitamos evaluar nuestro quehacer docente para sumar los aciertos (egresados) y reducir los fracasos (reprobación y deserción) por eso es que intento hacerlo mediante la preparación constante enriquecida con las vivencias de mis compañeros maestros con quienes tengo contacto en esta ocasión con ustedes los del grupo 99.

El ser docente en la EMS es todo un reto, puesto que tenemos a los alumnos que fluctúan entre los 14 y los 18 años que es la etapa en la que aún no descubren su personalidad, en la que no saben, en la mayoría de los casos, que quieren, en la que se sienten abandonados y desprotegidos además de incomprendidos.

Todo eso ha significado en mi persona madurez, por que tengo que dar palabras de aliento a quienes las necesitan y se acercan a uno para confiarnos sus problemas, por que nuestras autoridades nos exigen la aplicación de nuevos paradigmas educativos y nos obliga a prepararnos para poder acceder a ellos, por que se requiere de una disposición al cambio y a la superación académica y por que me ha ayudado a ser mejor padre, esposo y maestro.

La mejor satisfacción que se tiene es la de encontrar en la calle a ex alumnos que te reconocen y dan el saludo, que te aprecian y que algunos te dicen “gracias profe” ya termine mi carrera o que con cierto orgullo te presentan a su familia y dan referencias que agrandan el ego como “él era buena onda” o “era bien canijo pero exigente” y algunas más que creo a todos nos han dicho alguna vez.
Otra satisfacción es la de poder superar problemas de aprendizaje de algún grupo o alumno por supuesto apoyado por los consejos y sugerencias de los compañeros de trabajo y a los cursos de actualización docente que dicho sea de paso, nos los programan cada semestre.

Siento insatisfacción cuando no logro los objetivos que se plantean en una programación por que quiere decir que no planeamos bien, cuando realizo ejercicios de comprobación y me demuestran los educandos que no han alcanzado el conocimiento lo que echa por tierra el esfuerzo desarrollado durante cierto tiempo y también ciento insatisfacción cuando no entiendo las innovaciones que se dan en el sistema educativo, por citar alguna que son, como y cuando se aplican y para que sirven las competencias genéricas; como podrán darse cuenta como todo en la vida hay cosas positivas y negativas afortunadamente podemos darnos cuenta de ellas y tratar de volverlas positivas con el riesgo de generar nuevas lo que hace a nuestra labor docente interesante, dinámica, reflexiva y reconfortante.

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